Estos cuadros son totalmente diferentes en su concepción, tratamiento de elementos y simbología. Sin embargo son del mismo autor. Siempre tenemos tendencia a pensar que un pintor pinta igual a lo largo de su vida y eso no es cierto.
Si su vida artística es larga, va evolucionando al transitar por diferentes etapas. Sometido a cambios de modas, influencias diversas y a los propios cambios personales de acuerdo a la edad, el pintor innova, ensaya e investiga.
En la presente exposición, Vassily Kandinsky (1.866-1.944), pintor ruso de nacimiento, pero alemán de adopción, comenzó abrazando el expresionismo (salida de la Johannistrasse) y caminó hacia lo abstracto (Con y contra, Varios círculos y Composición 8).
El expresionismo se caracteriza por una gran fuerza expresiva que domina a la imitación de la realidad, de forma que ésta se nos muestra alterada. Los motivos representados son como caricaturas, fantasmales y grotescos. Son las deformaciones emocionales de lo natural que expresan angustia, desasosiego y una realidad espectral. El colorido es variado e intenso.
Contempla tranquilamente el cuadro "Salida de la Johannistrasse" y verás todo lo indicado. Se pueden identificar las formas, casas, calle, viandantes, pero están cambiados con respecto a un modelo natural, la luz y el color estallan y transforman la realidad.
En "Con y Contra" ya estás ante una obra abstracta, al expresionismo lo liberamos de la forma y ya tenemos un cuadro abstracto. Kandinsky renuncia así a la objetividad y a la descripción de objetos, prefiere la libertad de formas y colores. Las formas coloreadas se disponen sobre la tela como las notas de una partitura musical. Es una abstracción constructivista (pura música visual, según un crítico inglés), las formas se relacionan entre sí y son fruto del instinto del artista, sólo su cerebro es el creador, la naturaleza no interviene. Kandinsky expresa sus sentimientos mediante principios matemáticos y musicales.
Aquí Kandinsky muestra un muy decorativo cuadro con círculos de diferentes tamaños y colores. Las superposiciones de colores dan origen a interesantes cromatismos veladuras llenas de matices, las esferas coloreadas parecen flotar ingrávidas sobre un fondo negro cual burbujas de jabón de distintos tamaños.
Tal vez pienses que esto de la abstracción es reciente pero ya en Altamira encontramos signos abstractos de significado desconocido. En esto el hombre se diferencia de los animales, somos capaces de elaborar lenguajes abstractos como la escritura, logotipos, códigos, etc.
Las críticas a lo abstracto aducen que limitar la pintura al mero goce sensorial de los colores es demasiado simplificador, el hombre es más complejo y este arte no pone en juego los recursos de la inteligencia y del placer estético.
Los defensores alegan la enorme libertad creadora, las relaciones entre formas geométricas y su lenguaje, la importancia dada al color y sus combinaciones y su actuación directa sobre nuestros sentidos.
En lo que todos coinciden es en el poderoso efecto decorativo de todo cuadro abstracto.
Numerosos elementos presentes en este cuadro se relacionan entre sí mediante contactos diversos con líneas, colores, superposiciones, etc. Kandinsky logra aquí un gran nivel en su perfeccionamiento del abstractismo al alcanzar una composición armoniosa en base a un lenguaje geométrico de diversas figuras componiendo un bello conjunto cromático.