BARES....¡ QUÉ LUGARES !.

¡ Ay los bares! ¡ Qué sitios tan variopintos e interesantes! ¡Cuantas veces escenario de vivencias y recuerdos!.

Los hay de todas clases, tascas, tabernas, terrazas, tertulias, cafeterías, pubs, discotecas, fast-foods, etc.

Todos acudimos y en ellos comemos, bebemos, charlamos, bailamos, celebramos cosas, ligamos...

En los bares nos relacionamos, conocemos todo tipo de gente, compartimos nuestras alegrías y penas y descansamos de la rutina diaria. Casi todos los bares tienen su encanto, unos destacan por su diseño, otros por su barra de pinchos, sus terrazas entretenidas o su tipo de clientela. A veces nos quedamos mucho tiempo en el mismo bar o cambiamos cada poco tiempo.

En fin, todo un mundo que, desde luego, no podía pasar desapercibido a los ojos de los artistas. Muchos pasaron sus mejores momentos en bares y cabarets, otros consiguieron allí su inspiración y algunos no podían pintar sin tener una copichuela en el cuerpo.

En esta exposición nos acordamos de los bares y lo hacemos desde la perspectiva de diferentes pintores; sus visiones son variadas al igual que sus estilos, sus vidas y sus épocas. Tienes ante ti sus propuestas, ¿ con cuál te sientes más identificado/a?

NIGHTHAWKS. Edouard Hooper.

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Es un bar de esquina, muy típicamente americano de los años 30 y con una gran frialdad, personajes solitarios con vidas problemáticas ahogan sus preocupaciones en esa barra triste e impersonal. Hooper subraya la soledad y el aislamiento en que se mueve el hombre contemporáneo especialmente en las grandes urbes. En estos casos los camareros suelen ser confidentes y amigos.

La luz del bar resalta sobremanera sobre la oscuridad de la calle y la ausencia de calor humano se hace palpable. La bella pelirroja era la mujer de Hooper y suponemos que él sea el caballero de al lado. Los fuertes contrastes lumínicos y cromáticos marcan mucho esta obra.

TERRAZA AL AIRE LIBRE. Vincent Van Gogh.

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Un pintor tan conocido como Van Gogh también pasó gran parte de su vida en bares y tabernas, incluso con algún problemilla de alcohol.

Esta terraza también es real, está en la Place du Forum de Arles (Francia). Ya al ser noche avanzada, la terraza está casi vacía (los horarios son distintos a los de España), pero la atmósfera sugiere una bella noche estival con agradable temperatura y buen ambientillo.

Como siempre en Van Gogh, pinceladas gruesas y colores vivos. Fíjate en los azules del cielo, los amarillos y los naranjas. Un prodigio de energía y vitalidad.

LA TERTULIA DEL CAFÉ DE POMBO. Solana.

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Antiguamente era muy frecuente que los cafés fuesen punto de reunión para tertulias, es decir, reuniones más o menos informales de escritores, filósofos, artistas, actores, críticos, políticos, etc. Hoy esta práctica está desafortunadamente en desuso pero resultaba muy enriquecedor polemizar, discutir y poner en común puntos de vista sobre un tema que interesaba a los presentes. En este cuadro, el pintor español Solana, retrata a unos adustos, serios y estirados personajes delante de la mesa repleta de botellas, copas y vasos. Todo resulta muy formal y silencioso y el color negro domina la escena. Hoy en nuestros bares, con la música a todo volumen, no podemos ni escucharnos.

COMIDA DE LOS REMEROS. Renoir.

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En este caso tenemos una atrayente terraza sobre el río, con toldo rayado y amigable ambiente de chicas y chicos tomando un aperitivo. Renoir muestra el aire y lo fugaz, huyendo del contorno y del negro. La luminosidad y la fuerza del sol de mediodía bañan la terraza, las personas y los objetos. El vino y las uvas en racimos acaparan el protagonismo en la mesa. Las terrazas siempre son muy agradables, en ellas disfrutamos del aire y el sol, contemplamos a la gente pasar y ellos nos ven a nosotros y tomamos un café o un refresco en un aire limpio y sin humos.

EL BAR DEL FOLIES-BERGÈRE. Edouard Manet.

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Prodigio de representación detallista este interior del café del conocido cabaret parisino. Manet fue adoptado por los impresionistas como su líder por ser el de mayor edad entre todos ellos y haber sufrido la censura y prohibición de algunos de sus cuadros por parte de las instituciones políticas del segundo imperio francés. No obstante, Manet no es un verdadero impresionista ya que usa el negro, pinta interiores y perfila con contornos marcados.

El espejo juega un papel importante en esta obra, a través de él podemos ver la totalidad del café, aunque la protagonista sea la camarera, una modelo profesional llamada Suzon. La barra tiene botellas de vino, champan y licor sobre el mármol, también una copa con dos rosas y una fuente de naranjas. Por el espejo sabemos que la camarera charla con un elegante caballero y al fondo están las mesas con la clientela sentada. Puedes buscar una lámpara de araña, una chica curioseando con unos prismáticos y los pies de un trapecista.

El vestuario de la chica es muy rico en detalles, el ramito sobre el escote, la gargantilla con el camafeo, la levita abotonada, pendientes y brazalete y puños y escote con encajes.