MAESTROS REALISTAS ESPAÑOLES DEL SIGLO XIX.

Tras el estilo romántico, tan apasionado e imaginativo, viene el arte del realismo, tanto en España como en el resto de Europa, como una reacción lógica frente a lo anterior. Es lo normal en la historia del arte, los movimientos y estilos surgen como reacción a lo anterior y por ello suelen ser opuestos.

España, como país artístico por excelencia, dio muchos y buenos pintores realistas en el siglo XIX, y ene sta e4xposición hemos seleccionado a Carlos de Haes, Aureliano Beruete, Mariano Fortuny y Santiago Rusiñol.

La pintura realista es una pintura figurativa que pretende asemejarse a los modelos reales lo más posible, siempre teniendo en cuenta que en pintura no existe la fidelidad completa al modelo real ya que siempre es tamizado por la interpretación que de él hace el artista. En esta exposición puedes contemplar diversos paisajes rurales y urbanos tratados con verismo y credibilidad pero añadiendo también efectos lumínicos, encuadres efectistas, colorido expresivo y detallismo minucioso.

PRADERA DE SAN ISIDRO. AURELIANO DE BERUETE.

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A pesar de mostrar pinceladas sueltas, este paisaje de la ribera del Manzanares en la capital de España es muy fácilmente reconocible ya que otros pintores como Haes o Goya lo han plasmado. Una luz intensa y blanquecina resalta los elementos naturales (río, árboles, prados) y las arquitecturas. La pincelada es progresivamente más suelta y deshilachada cuanto más lejos están los objetos representados, de forma que nuestra retina conforma las líneas y formas de los edificios lejanos ya que el pintor solamente aplica manchas de color que deben ser contempladas desde cierta distancia.

Las escenas del primer plano son muy costumbristas: vacas pastando, gente bailando, lavanderas a la orilla del río, parejas charlando... Al fondo se identifican claramente edificios como el Palacio Real (una mole blanca) o la iglesia de San Francisco el Grande (cuya cúpula es la más grande de España entre las construidas en piedra), el seminario, etc

PAISAJE DE GRANADA. MARIANO FORTUNY.

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Desde muy pequeño, Mariano Fortuny ya mostraba sus habilidades como dibujante y pintor. Viajó mucho y sus cuadros fueron muy apreciados fuera de España, destacando París y Roma. Su pintura ha sido calificada como de “Costumbrismo exótico” ya que además de mostrar paisajes realistas como corresponde a su estilo y época, les insufla un aire exótico, misterioso y sugerente, no carente de historicismo, que convierte escenas normales en visiones de leyenda, atrayentes y misteriosas.

Granada fue para este pintor un descubrimiento. Por su luz especial, su aire oriental, su mezcla de culturas y su historia milenaria la ciudad de la Alambra ha sido siempre fuente de inspiración para creadores con sensibilidad y Fortuny no escapó al influjo mágico granadino.

El cuadro muestra un carmen, la típica casa de la vega de Granada con jardines en una ladera de la colina de la Alambra. A pesar de su sencillez (partes del cuadro sólo son trazos primarios) apreciamos luz, color, casas y murallas, jardines, nubes....

ENTRADA A UN PARQUE. SANTIAGO RUSIÑOL.

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Cuadro muy marcado por los colores rojo y verde, muestra un portón doble abierto de acceso a un parque público en París.

Rusiñol fue un pintor catalán seducido por los parques y jardines que incluso pasó parte de su vida y murió en 1931 en la palaciega ciudad de Aranjuez (Madrid) plasmando en lienzo sus espectaculares jardines. Patios, terrazas, riberas de ríos, jardines públicos y privados, tales eran los ambientes que Santiago adoraba. La práctica ausencia de seres humanos en sus paisajes acentúan esa sensación de soledad, recogimiento e inspiración imaginativa.

En esta obra rojo y verde marcan mucho la composición, junto con una plasmación muy lograda de luces y sombras.

EXPOSICIÓN PUBLICA DE UN CUADRO (DETALLE). JOAN FERRER.

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Deliciosa escena de una Antigua tienda de láminas y cuadro cuyo escaparate actúa como un imán atrayendo a un variopinto público. La calle mojada tapizada de adoquines y los atuendos de los personajes nos transportan a la Barcelona del XIX.

Como lo que ves es un detalle, al lado tienes el original completo para que te hagas una idea.

Existen en la historia de la pintura varios ejemplos de “cuadros de cuadros” en los que se observan numerosas pinturas exhibidas dentro de una misma obra. Los efectos lumínicos de la escena resultan muy sugerentes

JARDÍN DE LA ISLA. ARANJUEZ. SANTIAGO RUSIÑOL.

Este pintor catalán, nacido en Reus, se especializó en plasmar bellos jardines en sus cuadros, así por ejemplo el Generalife de Granada, los Jardines del Real Sitio de Aranjuez, diversos jardines privados, etc. Rusiñol pinta no sólo bellas vistas de árboles, plantas, estanques y estatuas sino también la atmósfera, el aire y los efectos lumínicos, logrando así unas escenas armoniosas y agradables.

INTERIOR DE SITGES. SANTIAGO RUSIÑOL.

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La intensa y blanquecina marca mucho este cuadro. Se trata de una escena costumbrista en la que se plasma un tranquilo momento dentro de una espaciosa residencia en el pueblo costero de Sitges (Barcelona).

La estructura de la obra en tres ámbitos espaciales, dos interiores y un jardín exterior resulta muy efectista especialmente por la luz, que va cambiando de intensidad. El pobre mobiliario con las sillas y la alacena, los botijos y cerámicas y la actitud recogida e intimista de las mujeres en plenas faenas domésticas hacen que esta pintura desprenda sosiego y paz.

PAISAJE DE LOS PICOS DE EUROPA. CARLOS DE HAES.

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De maravilloso cabe calificar esta idílica imagen de los Picos de Europa, magistralmente pintada por Carlos de Haes, pintor español de origen belga que se especializó en paisajes variados aportándoles una gran carga romántica. En este caso es un paisaje montañoso, pero tiene también bellísimas marinas, escenas de naufragios, vistas urbanas...

La gran gama de tonalidades que diferencian montañas cercanas y lejanas resulta muy bonita, al igual que la magistral captación de las diferentes de la luz, algo muy propio de los paisajes de alta montaña. La progresiva difuminación de los contornos montañosos y la fusión de éstos con las nubes completan un magnífico cuadro.

RIBERA DEL MANZANARES. CARLOS DE HAES.

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Esta vista de Madrid desde el Manzanares no es única, la puedes ver en esta misma exposición en un cuadro de Beruete, o también en la conocida “Pradera de San Isidro” de Goya.

Haes pinta con un gran realismo y con una captación del aire y la atmósfera que debe mucho a los impresionistas. Podemos disfrutar con la vegetación de la orilla, las personas pescando, el pequeño puente, la sierra del Guadarrama al fondo y, dominándolo todo, la majestuosa silueta del Palacio Real.