VENECIA.

Tal vez no exista en toda la historia del arte una ciudad que haya inspirado más a los pintores que Venecia. La especialísima situación geográfica de la ciudad la hace única, su luz, sus matices, la omnipresencia del agua. Pero Venecia no es sólo producto de la naturaleza, durante siglos el hombre se ha encargado de embellecerla con puentes, palacios, iglesias y plazas que son sublimes en su estética.

Por si fuese poco, la república de Venecia conoció siglos de prosperidad económica gracias al comercio con oriente, lo que redundó en la presencia de grandes artistas, bien venecianos, bien extranjeros atraídos por el esplendor artístico y la posibilidad de encargos.

Una ciudad lacustre, situada en medio de una laguna litoral del Adriático, cuyas calles son canales y cuyo transporte se efectúa en embarcaciones...¿cómo no iba a inspirar a pintores de todo origen y estilo?

Pues como un resumen de la influencia artística de la ciudad de las góndolas hemos recogido en esta exposición monográfica sobre Venecia las obras de diversos pintores, venecianos o no, de distintas épocas y estilos pero con un denominador común: su admiración por esta ciudad sublime.

PLAZA DE SAN MARCOS. ANTONIO CANAL "CANALETTO"

"La más bella plaza de Europa" según Napoleón aparece en esta vista desde un punto de vista alto y con las arquitecturas muy verticalizadas, podemos ver el campanario de San Marcos (derrumbado en 1902 y reconstruido posteriormente), la basílica bizantina del mismo nombre con sus mosaicos dorados y sus cúpulas orientales, al fondo a la derecha el palacio ducal de estilo gótico, a la izquierda la torre del reloj con los dos moros de bronce y la campana y los edificios laterales de las procuraderías nuevas y viejas. Tiene lugar un mercadillo callejero y es curioso ver toldos medio rotos y ropa tendida donde hoy existen lujosísimos cafés cuyos capuccinos cuestan 14 euros, ¡cómo cambian los tiempos!. El contraste entre las arquitecturas de tonos oscuros y el limpísimo cielo veneciano es muy notable.

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VISTA DEL GRAN CANAL DESDE EL PALACIO BALBI. CANALETTO.

Espectacular composición con intensos matices cromáticos y lumínicos. La vista está tomada en la curva del gran canal, una zona poblada de palacios góticos, renacentistas y barrocos y cercana al puente de Rialto, que asoma al fondo. El reflejo del claro de luz del cielo sobre el agua del gran canal resulta de una belleza intensa.

MILAGRO DE LA RELIQUIA DE LA CRUZ EN EL PUENTE DE RIALTO. VITTORE CARPACCIO.

Vittore Carpaccio nació en Venecia en 1460 y murió en la misma ciudad en 1526. Sus temas son variados pero invariablemente situados en los canales y plazas de la República de la Serenísima, nombre con el que se conocía a Venecia en su etapa de esplendor. En este caso el tema es un milagro acaecido, según la leyenda, en el gran canal, cerca del famoso puente de Rialto, que aparece a la derecha. Es, curiosamente, de madera, pero sufrió un incendio y fue reconstruido en piedra tal y como hoy lo vemos.

Un loco (vestido de negro sobre la loggia de la izquierda y con cara de estúpido) es curado milagrosamente por la reliquia de la cruz de Cristo. Esta escena se completa con una espléndida procesión sobre el Rialto, gran cantidad de personajes sobre la ribera del canal y otros sobre sus góndolas. Como siempre en Venecia, la luz es muy intensa, tanto como la riqueza y elegancia de que hacen gala los numerosos venecianos que pasan ante nuestros ojos.

Resulta muy interesante observar los detalles; mira por ejemplo las chimeneas, las casas, los rostros y .... ¿no te dan envidia esos preciosos pantalones de los gondoleros ?. A ver si encuentras un perrito blanco, un hombre llevando un barril en los hombros, una señora sacudiendo una alfombra en la ventana o dos gondoleros negros muy elegantes.

EL GRAN CANAL DE VENECIA. EDOUARD MANET

Manet estuvo en Venecia y quedó impresionado por la especial luz de la ciudad, como ya les había sucedido a tantos artistas de todas las épocas.

En una composición perfectamente centrada, un gondolero maneja su embarcación por el Gran Canal y es captado en el momento de pasar entre los famosos postes coloreados que sirven para atracar las barcas. Los palacios del fondo, el agua con sus matices cromáticos y el aspecto impresionista de las pequeñas pinceladas ejecutadas con rapidez y precisión hacen de esta escena una delicia para la vista.

CREPÚSCULO VENECIANO. CLAUDE MONET.

El conocido y genial pintor impresionista capta un momento veneciano verdaderamente bello, un atardecer en el que a la izquierda se dibuja la iglesia de San Giorgio Maggiore y a la derecha, sobre la entrada del gran canal la inconfundible cúpula de Santa María della Salute.

Monet vivió un tiempo en Venecia, concretamente en un palacio del Gran Canal y se sintió fascinado por los brillos, reflejos, brumas y colores de Venecia. Buscaba la pintura al aire libre y lo fugaz y etéreo. No es de extrañar entonces que pintase varias telas de tema veneciano ya que la ciudad es un escenario único de connivencia entre arquitectura, agua, cielo y luz. No se puede pedir más por parte de un pintor impresionista.

LA VELA VERDE. VENECIA.

La maravillosa ciudad de los canales aparece a los ojos de Signac mostrándonos la isla de San Jorge con la iglesia del mismo nombre y cuya fachada renacentista, obra del genial Palladio, es muy reconocida. El esplendor lumínico de la laguna veneciana, tan inspirador de pintores de todas las épocas, es analizado aquí de forma puntillista y resulta curioso cómo Signac consigue captar el alma de la ciudad. Las barcas y góndolas surcan las aguas y la actividad de la ciudad nos desvela la vitalidad de sus gentes.

RIVA DEGLI SCHIAVONI. MARTÍN RICO Y ORTEGA

El bellísimo paseo entre la plaza de San Marcos y la isla de san Pietro aparece aquí visto desde la laguna. Este pintor realista español del siglo XIX refleja muy bien en el óleo los matices venecianos, especialmente la superficie del agua y el cielo reflejado en ella. Diversas góndolas y barquitos veleros transportan mercancías y los palacios se asoman al agua desde el paseo.

VISTA DE VENECIA. TURNER.

El afamado acuarelista inglés pinta esta obra que parece inacabada. Entre la bruma y el acusado difuminado de los contornos es posible distinguir a un gondolero en pleno esfuerzo, el campanario de San Marcos a la izquierda y la iglesia de San Giorgio Maggiore. Turner era un pintor romántico y en todas sus obras vemos ese gusto por las brumas, las ruinas, la noche y, en general, todo lo que resulta sugerente y pasional. En ocasiones las malas lenguas dijeron que Turner pintaba con la escoba, debido al emborronamiento generalizado que nos hace confundir cielo con mar, horizonte lejano con cercano, etc. No obstante esto tiene un lado muy positivo: nos induce como espectadores a imaginar y eso es lo más interesante, que cada uno podemos interpretar los cuadros de Turner en clave personal, de manera subjetiva.

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